A vosotros no les aconsejo el trabajo sino la lucha.
A vosotros no les aconsejo la paz, sino la victoria. ¡Vuestro trabajo debe ser
lucha y vuestra paz, victoria! Solamente armado con arco y flecha es como puede
callar y estar quieto; de lo contrario se parlotea y se protesta. ¡Vuestra paz
debe ser victoria! ¿Qué la buena causa santifica hasta la guerra? Yo les digo
que la guerra santifica todas las causas. La guerra y la valentía han hecho
cosas más grandes que el amor al prójimo. No vuestra compasión, sino vuestra
valentía han salvado ahora hasta ahora los accidentados. Preguntáis “¿Qué es
bueno?”. Ser valientes es ser buenos. Dejad que las niñas digan: “Es bueno lo
que es bonito y enternece”. (NIETZSCHE)

viernes, 27 de febrero de 2009

LA FILOSOFÍA EN SAN MARCOS


2. El individualismo


Es innegable el hecho de que filosofar en el mejor sentido de las palabras es el filosofar griego, el hablar con los dioses, ir más allá de lo político. Por ello siempre digo que la filosofía es el mal camino que tomó el ser humano cuando tuvo que elegir entre dos cosas: aceptar que mi esencia es espiritual o aceptar también a mi cuerpo como parte de mi esencia. La filosofía tomo el primer camino, es el anti-cuerpo por excelencia.

La sociedad es un conjunto de seres humanos que están unidos por diversos motivos, pero de manera primordial los seres humanos se unen para vivir, para poder vivir. La comunidad, los grupos, las tribus se conectan gracias al lenguaje, a la comunicación, para resolver problemas de índole práctica. Son problemas del mundo. La filosofía no se entrega al mundo, huye de ella.

Huir de lo público es no hablar, no dialogar. Y está bien si seguimos al pie de la letra los lineamientos y las consecuencias básicas de la tarea filosófica, dialogar con uno mismo, entregarse a cosas divinas, olvidarse de la satisfacción instintual y apegarse a cuestiones no humanas, antinaturales.

En la escuela de filosofía de San marcos sí que se cumple esto a cabalidad, ni profesores ni alumnos dialogan como dialogasen un grupo de vecinos para resolver un problema de la comunidad.

En realidad es que los primeros años en la Escuela uno es platónico, con esto quiero decir que uno se ocupa de cuestiones teóricas. Esto se muestra incluso en la apariencia de estos filósofos platónicos, en un descuido total del cuerpo, pelucones, poco aseados, cada vez más alejados del grupo. Porque lo que importa no es la apariencia, es la esencia, dicen. Será quizá porque los cuatro primeros ciclos la escuela parece una escuela helénica, se estudia griego, filosofía antigua, Platón, Aristóteles, uno recién entrado a la universidad aun es un joven globalizado, o sea no natural, tecnológico, demócrata, cristiano, pasivo, compasivo, “pensante”, idealizado. En esa época todos se creen tocados por la divinidad, nadie cree que necesite de alguien… son platónicos. Esto podría ser una explicación al individualismo.

Por el lado de los profesores, entre ellos aun persisten platónicos, no belicosos, tocados de Dios que desprecian a otros profesores como para tener una discusión con él. Hay también aburrimiento en muchos de ellos, desencantados ya de la filosofía, ahora cuidan su puesto, ahora son pragmáticos. Si discutieses conseguirían enemistades por las puras y pondrían en peligro su trabajo, sus ascensos, sus coimas… nada menos práctico que buscar contiendas, es mejor para ellos alabar al otro, no discutir, la zalamería es un buen camino para ascender y esto lo saben bien muchos profesores. Aunque los hay aquellos belicosos, que gustan de la lucha de ideas, lucha que acaso sea lo poco que queda de una verdadera contienda física ya poco practicada en un mundo que solo inhibe tus instintos, dentro de un contrato que te quita lo agresivo.

Sueño con una escuela en donde todos los profesores y alumnos están reunidos en el auditorio al mismo estilo medieval, los más sabios al centro de todos esperando las críticas de unas jóvenes promesas. Sueño con una escuela sanmarquina en la filosofía internacional, una forma de pensar propia y original que singularice a los peruanos, luchando con los filósofos alemanes o ingleses de igual a igual por reivindicar una idea más allá del negar sus ideas o aceptarlas pasivamente. Sueño estar jugando fulbito entre filósofos, yendo a cazar faldas, emborrachándome con ellos. Sueño estar con toda la escuela en un paseo campal, hacer deporte y discutir. Hablar y hablar, para después hacer.

Deberíamos unirnos y demostrar que en realidad todo el mundo nos necesita, debemos ser poderosos en el cuerpo para poder actuar y no estar arrinconados. Pues no podemos ser filósofos si antes no somos hombres.

Tenemos que descender del cielo en que vivimos y demostrar en la cancha cuánto pensamos y qué tan bien vivimos.