A vosotros no les aconsejo el trabajo sino la lucha.
A vosotros no les aconsejo la paz, sino la victoria. ¡Vuestro trabajo debe ser
lucha y vuestra paz, victoria! Solamente armado con arco y flecha es como puede
callar y estar quieto; de lo contrario se parlotea y se protesta. ¡Vuestra paz
debe ser victoria! ¿Qué la buena causa santifica hasta la guerra? Yo les digo
que la guerra santifica todas las causas. La guerra y la valentía han hecho
cosas más grandes que el amor al prójimo. No vuestra compasión, sino vuestra
valentía han salvado ahora hasta ahora los accidentados. Preguntáis “¿Qué es
bueno?”. Ser valientes es ser buenos. Dejad que las niñas digan: “Es bueno lo
que es bonito y enternece”. (NIETZSCHE)

sábado, 3 de octubre de 2009

OPROBIO A LA LECTURA

CRISTIANISMO Y MODERNIDAD ES LA MISMA COSA, TU ENTRAS A ELLAS POR LA LECTURA... ¿Y QUIÉN QUIERE ENTRAR EN ESE MUNDO TAN FEO?
Por: Jaime Pereyra

Si bien la lectura me ha permitido escribir este artículo y tal vez me haya salvado de tener una vida más triste que la que tengo, sin embargo La LECTURA ahora se me ha convertido en un blanco importante QUE DESTRUIR. La metáfora de la escalera creada por Wittgenstein, si bien es utilizada para enseñar que la filosofía debe ayudar al filósofo a abandonar la filosofía, me sirve mucho para compararla con la lectura, es decir, la lectura misma me debe ayudar a abandonar la lectura, así como mi padre me debe enseñar a derrotarlo, si no no hay vida.
No me imagino leyendo toda una vida, que triste y aburrido debe ser eso. De igual modo, con la escritura, estar metido como topo en una caverna, escondido del mundo escribiendo y escribiendo solo para que me acepten y me quieran, como dicen graciosamente los literatos, la verdad me da risa… Para que me acepten en el mundo occidental, para que en Europa, en Norteamérica me respeten. ¿Pero por qué ellos? Porque ellos tienen el poder de juzgar, al tener los más grandes lectores y escritores. La lectura es un invento occidental lastimosamente. Los libros como instrumento de desarrollo, esa es la idea que tenemos que destruir.
En realidad me avergüenzo de ser un escritor y un lector. Para colmo instigo a mis discípulos a leer. Yo lo pondría en la categoría de un “mal necesario”. Este modo de vida que tenemos nos obliga a tener muchísimos “males necesarios”.
Yo creo que la lectura provoca el centralismo, es decir, la globalización. Por todos lados hay provincianos, solo los grandes países occidentales no son provincianos. Los serranos de Lima, los peruanitos de Europa.
Los inteligentes o son de números o son de letras. O te vas a estados Unidos e Inglaterra, o te vas a Francia o Alemania. Para resolver los problemas prácticos te vas a los anglosajones, para resolver los problemas trascendentales te vas para el continente. Ellos tienen los máximos exponentes en la intelectualidad.
Una mujer, un hombre de mundo, un homosexual, un moderno, un tecnológico, un literato… siempre es un intelectual, aman la lectura, las novelitas, se sienten bien en ellas. Son los refinados, los que son educados, que no gustan de la violencia. La intelectualidad que se adquiere gracias a la lectura te da un estilo suave, delicado, cruzan las piernas los intelectuales, toman su café. Las mujeres se reúnen los jueves con su té para comentar una novela. Los hombres a cambio del té prefieren el café pero igual comentan un libro. ¡Y cómo hablan! A estas personas les miro con recelo, ¡qué educados además son! ¡Qué bien te tratan! Se imponen cierto estatus divino, andan pausadamente pensando en algún libro que han leído seguro.
Conversando con una persona, que antaño vivía como hombre natural, le pregunté por qué vino a Lima, y me dijo para seguir estudiando… Todos vienen al centro para estudiar, pero el centro los manda a trabajar siempre, solo unos pocos que leen más y escriben bonito son aceptados… ¡Amo la lectura! ¡Amo la vida moderna! Dicen. Me disculparán los intelectuales, que saben mucho, que sea antimoderno, con esto he botado la escalera y firmo mi aversión a la lectura. ¡A un guerrero como Atahualpa no le vengas a dar un libro!
Las letras: la gramática, la ética, la poética, la lógica. Señores, ahí tienen la esencia de lo intelectual. En el Medioevo ellos eran los letrados, los lógicos (matemáticos), los poetas, los filólogos y lingüistas, la ética… no es más que filosofía, instrumentos que te ayudan a reconocer a Dios.
El fin de la lectura es reconocer a Dios, con esto no me vayan a tildar de cristiano, en realidad me refiero a otra cosa. Recuerden que Dios es la Verdad, el Bien, la Belleza.
Prefiero, en verdad, jugar un partido de fútbol, tirarme a alguien, emborracharme, conquistar una ciudad, pelearme a muerte… vender… dormir… antes que leer.

La lectura te abre la puerta a la modernidad… Un metafísico de verdad sabrá cuántas fallas tiene esta cosmovisión.
Señores, la lectura fue mi madre y qué tristeza me da ofenderla, antaño fui también intelectual, pero ya no sé qué más me puede dar la lectura… Prefiero denominarme como Nietzsche: Filósofo Guerrero.

viernes, 18 de septiembre de 2009

LA PAREJA IDEAL: INSTINTO Y RAZÓN

Pensando sobre el amor:


¿Cuándo decimos que esa persona es perfecta para mí para vivir el resto de nuestras vidas? Ante esa situación deben coexistir dos elementos imprescindibles: lo inconsciente y lo racional. Lo inconsciente es el gusto, cuando veo a una persona y de pronto me gusta sin saber por qué; este gusto tiene relación con los paradigmas afectivos que tiene esa persona en su vida. Las personas que me gustan tienen un rasgo, un halo, una semejanza, con un ser querido para mí, pero que normalmente no soy consciente de eso. Inconscientemente creo que me gusta de la nada, pero no es así, debajo de ese gusto yacen ideas ocultas en nuestra mente. Este ingrediente inconsciente (orgánico) es lo que domina nuestro deseo, hace que nuestro ser desee a esa otra persona que me gusta, un deseo de posesión, que se traduce en lo sexual y en el dominio de la voluntad del otro, un deseo infantil narcisista. Muchas relaciones se guían por este componente, muchas se vuelven locas o locos por ese deseo, y este deseo se convierte en un sentimiento de amor tanto más difícil sea poseer tal objeto del deseo. Muchas personas creen que con esa parte es suficiente para decidirse a casarse con una persona. Muchas chicas son maltratadas y a la vez siguen enamoradas cada vez más del que las maltrata solo porque inconscientemente creen que es, por ejemplo, su padre, o su hermano; hay una especie de creencia inconsciente de que ese ser que nos pega es un ser querido, y por lo tanto está bien lo que hace. Mayormente esas relaciones si no tienen el otro ingrediente racional que le falta nunca llegan a durar.

El ingrediente racional se da en el hecho de saber que fuera de todo gusto la mezcla de esas dos personas, la convivencia, la simetría, sea la exacta. O sea, que la naturaleza de esas dos personas sea del mismo grado. Solo pueden convivir bien dos personas sanas, por ello se suele aparear a los animales entre los mejores, así también debería haber algo racional, un tribunal, que apareje a los hombres tomando en cuenta su semejanza, sanos con sanos, enfermos con enfermos, jorobados con jorobados, mudos con mudos, etc. Son estos dos ingredientes los que en mi opinión deben prevalecer al momento de conseguir pareja. Muchas personas se aferran a alguien de diferente calibre solo porque le gusta, porque inconscientemente creen que es su hermano, por ejemplo, cuando en realidad ese otro ser no es su hermano, y es difícil que salga esa tendencia de querer identificar al ser querido con la persona que le gusta. Una vez, por ejemplo, yo me aferraba a una chica porque se parecía a mi hermana, aunque no era consciente de ello, y pensaba que al dejarla también abandonaba a mi hermana, pero la realidad es que no son lo mismo, no hay ninguna relación entre el ser querido y la persona que me gusta y que se parece a ese ser querido. Son dos cosas distintas.



Lo único que importa es el hecho de que te guste, pero después de eso tiene que entrar a tallar el ingrediente racional, necesito saber si esa persona se me asemeja, ya no tanto en el biotipo, sino en su naturaleza, si es tan sano como yo o si es tan enfermo como yo.




2008




sábado, 22 de agosto de 2009

ACERCA DE NUESTRA VISIÓN TRASCENDENTAL

La visión genérica de Feuerbach





En el mundo en el que vivo, al cual pertenezco, se da una característica muy importante: no hay absolutos. Cuando no hay absolutos, entonces los hombres van en diferentes sentidos, unos van para aquí, otros para allá, hay una mezcolanza de sentidos. Solución a esto quiere ser la democracia. La falta de sentido hace que nos comportemos de diferente modo, incluso muchos quieren olvidarse de algún modo de esta falta de sentido haciendo una y otra tontería. Uno extraña el mundo de la niñez, un mundo encantado en donde nos dicen que el sentido lo impone Dios.



Ante la falta de sentido, hay tres soluciones: las drogas (la fijación a algo), la imposición artificial de una meta (existencialismo) o vivir el sinsentido del mundo (Nietzsche).



La falta de absolutos indica la eliminación del enlace que hay entre las cosas y el absoluto. Se le ha llamado el descenlace entre Ser y ente. Que los entes no tengan Ser muestra la eliminación de todo absoluto. La metafísica cree que los entes no puedan estar así por así en el mundo, deben tener una causa (un arjé). El arjé es o bien para explicar la existencia de algo o bien para explicar la esencia de algo. De Homero a Husserl han creído esto. El mundo de Wittgenstein lo conforman una serie de hechos atómicos diferentes entre sí, casuales, sin jerarquía, pero con una estructura fija, su figura lógica. La metafísica fue dejada de lado a partir de que en la naturaleza o fuera de ella y en el cual el hombre no intervenga no hay sentido. El sentido está en el espíritu (Husserl, Hartmann, Wittgenstein). El mundo no tiene sentido. La metafísica ya agotó todas sus posibilidades, ya no hay esa relación Ser y ente, ya no hay cosas trascendentales más que la de que el hombre lleva en su ser espiritual.



El último refugio de la relación Ser y ente la dio Husserl, el sujeto trascendental y los objetos. La metodología fue ahora filosofía. Si no hay objetos trascendentales, entonces la metafísica está por las puras. Empieza la filosofía hacerse marginal (Wittgenstein, Ballón).



La aparición de la metafísica no se debe a que se hayan presentado de algún modo a la mente seres absolutos. La metafísica no debe ser entendida como relación Ser y ente. La metafísica se justifica por la visión dual general-particular (tal vez se entienda esto si pensamos sobre la idea de hombre genérico de Feuerbach). La visión dentro del mundo es particular, fuera de ella es general. Esto se da aun aceptando que haya o no haya sentido y menos aun dioses. La metafísica no se elimina con la falta de esos seres.



El pensamiento ha sido tratado de dos modos a lo largo de la historia de la filosofía, por dentro y por fuera. Por dentro de modo trascendental (Kant y Husserl) y de modo psicológico (los amigos de Locke). Por fuera de modo trascendental (Wittgenstein) y de modo lingüista (Pierce).



Decir que el pensamiento sea la proposición con sentido es un decir arbitrario, del mismo modo puedo decir que el pensamiento es la expresión sinsentido. En ambos se muestra un deseo, que yo quiero que el pensamiento sea de tal forma y no de otra. Otra cosa es decir que el pensamiento es así porque es así y no porque yo lo quiera.Marcar un límite al lenguaje, es decir que el lenguaje es de tal y cual forma muy a pesar de mi voluntad, que el lenguaje muestra una estructura, es hablar bien. Pero si digo ello, y luego digo que ese lenguaje es solo mío, digo muy mal. Por ahora mis valoraciones son indiferentes.Hay una diferencia muy grande entre limitar o determinar un lenguaje privado (digamos armar un juego) y limitar el lenguaje en general. Creo un lenguaje de computadoras, pero no creo el lenguaje con el cual todos nos comunicamos, ese lenguaje no es mío, es de la humanidad, o sea de nadie.Lo mismo con la idea de limitar el pensamiento.



El pensamiento, digo de modo engreído, tiene dos facetas: la faceta del ver y la faceta del decir. Con esto saltamos el obstáculo que nos impone Wittgenstein (Los cuadernos azul y marrón), que no hablamos de aquello que hay en mi cabeza porque es imposible decir lo que sucede allí. Husserl salvó el inconveniente proponiendo una psicología a priori. Esto ya es problema de Husserl.Nosotros decimos: veo y digo, de eso estoy seguro. Limitar el pensamiento es limitar el ver y limitar el decir.



Cuando me tiro boca arriba en el piso veo ante mí un cielo infinito y, en medio del cielo, el sol. Digo cielo y digo sol.Cuando subo a la azotea de un edificio y veo hacia abajo veo a mi hermano, mi casa, mi árbol y digo así en tanto los veo… después digo “ellos están sobre la tierra”.



Ahí donde hay visión general solo ahí aparecen los entes a montón. Sólo ahí es posible decir que “al Perú le duele el estómago”. Sólo ahí aparecen los entes ideales, las esencias, las constantes lógicas, etcétera, y, claro, también “etcéteras”.



¿Cómo es que las constantes nacen de la visión general? Vemos un hombre, otro y otro… entonces decimos “lo humano”, la clase de los hombres. La inducción es el llamado que le hacemos a las cosas a partir de nuestra visión general.Que tome una naranja y una manzana en mis dos manos solo es posible sabiendo que pueden estar juntas. Es difícil que un leopardo coja dos cosas a la vez.Los animales que tienen esta doble visión pueden coger dos cosas a la vez. La posibilidad de coger se simboliza en “v” o “&”.



Que Kiko, el hijo de doña Florinda, siendo adiestrado por Jirafales en cuestiones de música, suelte el mango de la guitarra cuando su atención está en el cuerpo de la guitarra, sólo puede ser aceptado como parodia del animal. El animal no tiene doble atención, no es genérico.Los datos de los sentidos se reúnen en un todo.



Se podría pensar que si veo una piedra digo piedra, y si veo el cielo digo cielo. En ambos casos hay simetría. Pero tanto la palabra “piedra” como la palabra “cielo” no tienen la misma equivalencia. Así nacieron las categorías de infinitud. ¿Hay un conjunto infinito? ¿Hay un infinito limitado? No, la esencia de los nombres es señalar una cosa limitada. De algo finito no puede salir nada infinito. La palabra sale de un ente finito, salvo que Dios hable por ello. Pero la palabra de Dios no es la palabra humana, si no hablaría limitadamente.



Los conceptos metafísicos y lógicos son divinos. Pero hablar como algo que no somos solo es bufonería.



Aquello divino que siempre se nos ha achacado viene solo de nuestra visión general, de nada más.



El que ve y el que dice soy yo, fuera de mí todo es infinito. La palabras universo, mundo, cosmos no dicen nada, porque menta lo infinito. La totalidad de las cosas como de sus nombres respectivos es lo que podemos decir, es lo que nos mantiene seguros, porque son finitos.El yo (la visión y su lenguaje) es finito, de ahí que todo querramos hacerlo finito.



A este yo quiero llamarlo “pensamiento”



Ya que el yo es finito y los objetos (con nombre) finitos, y solo por ello, podemos cogerlos con el lenguaje, son decibles. El yo y el no-yo (los objetos) son objetos finitos, no particulares. Son conjuntos finitos. Los dioses son parte del no-yo.



Mi tesis es que es posible aun un lenguaje metafísico claro a partir de estos objetos (yo y no-yo).



El mundo, aquello que yo llamo “mundo”, así debió decir Wittgenstein, es todo lo que acaece. Lo que acaece son todos los hechos con los cuales configuro dos objetos: el yo y el no-yo.



El yo es voluntad.

martes, 4 de agosto de 2009

POSIBILIDAD DE LA METAFÍSICA


Jaime Pereyra (UNMSM)


La falta de absolutos indica la eliminación del enlace que hay entre las cosas y el absoluto. Se le ha llamado el descenlace entre Ser y ente. Que los entes no tengan Ser muestra la eliminación de todo absoluto. La metafísica cree que los entes no puedan estar así por así en el mundo, deben tener una causa (un arjé). El arjé es o bien para explicar la existencia de algo o bien para explicar la esencia de algo. De Homero a Husserl han creído esto. El mundo de Wittgenstein lo conforman una serie de hechos atómicos diferentes entre sí, casuales, sin jerarquía, pero con una estructura fija, su figura lógica. La metafísica fue dejada de lado a partir de que en la naturaleza o fuera de ella y en el cual el hombre no intervenga no hay sentido. El sentido está en el espíritu (Husserl, Hartmann, Wittgenstein). El mundo no tiene sentido. La metafísica ya agotó todas sus posibilidades, ya no hay esa relación Ser y ente, ya no hay cosas trascendentales más que la de que el hombre lleva en su ser espiritual. El último refugio de la relación Ser y ente la dio Husserl, el sujeto trascendental y los objetos. La metodología fue ahora filosofía. Si no hay objetos trascendentales, entonces la metafísica está por las puras. Empieza la filosofía hacerse marginal (Wittgenstein, Ballón). La aparición de la metafísica no se debe a que se hayan presentado de algún modo a la mente seres absolutos. La metafísica no debe ser entendida como relación Ser y ente. La metafísica se justifica por la visión dual general-particular (tal vez se entienda esto si pensamos sobre la idea de hombre genérico de Feuerbach). La visión dentro del mundo es particular, fuera de ella es general. Esto se da aun aceptando que haya o no haya sentido y menos aun dioses. La metafísica no se elimina con la falta de esos seres.


2008

viernes, 27 de febrero de 2009

LA FILOSOFÍA EN SAN MARCOS


2. El individualismo


Es innegable el hecho de que filosofar en el mejor sentido de las palabras es el filosofar griego, el hablar con los dioses, ir más allá de lo político. Por ello siempre digo que la filosofía es el mal camino que tomó el ser humano cuando tuvo que elegir entre dos cosas: aceptar que mi esencia es espiritual o aceptar también a mi cuerpo como parte de mi esencia. La filosofía tomo el primer camino, es el anti-cuerpo por excelencia.

La sociedad es un conjunto de seres humanos que están unidos por diversos motivos, pero de manera primordial los seres humanos se unen para vivir, para poder vivir. La comunidad, los grupos, las tribus se conectan gracias al lenguaje, a la comunicación, para resolver problemas de índole práctica. Son problemas del mundo. La filosofía no se entrega al mundo, huye de ella.

Huir de lo público es no hablar, no dialogar. Y está bien si seguimos al pie de la letra los lineamientos y las consecuencias básicas de la tarea filosófica, dialogar con uno mismo, entregarse a cosas divinas, olvidarse de la satisfacción instintual y apegarse a cuestiones no humanas, antinaturales.

En la escuela de filosofía de San marcos sí que se cumple esto a cabalidad, ni profesores ni alumnos dialogan como dialogasen un grupo de vecinos para resolver un problema de la comunidad.

En realidad es que los primeros años en la Escuela uno es platónico, con esto quiero decir que uno se ocupa de cuestiones teóricas. Esto se muestra incluso en la apariencia de estos filósofos platónicos, en un descuido total del cuerpo, pelucones, poco aseados, cada vez más alejados del grupo. Porque lo que importa no es la apariencia, es la esencia, dicen. Será quizá porque los cuatro primeros ciclos la escuela parece una escuela helénica, se estudia griego, filosofía antigua, Platón, Aristóteles, uno recién entrado a la universidad aun es un joven globalizado, o sea no natural, tecnológico, demócrata, cristiano, pasivo, compasivo, “pensante”, idealizado. En esa época todos se creen tocados por la divinidad, nadie cree que necesite de alguien… son platónicos. Esto podría ser una explicación al individualismo.

Por el lado de los profesores, entre ellos aun persisten platónicos, no belicosos, tocados de Dios que desprecian a otros profesores como para tener una discusión con él. Hay también aburrimiento en muchos de ellos, desencantados ya de la filosofía, ahora cuidan su puesto, ahora son pragmáticos. Si discutieses conseguirían enemistades por las puras y pondrían en peligro su trabajo, sus ascensos, sus coimas… nada menos práctico que buscar contiendas, es mejor para ellos alabar al otro, no discutir, la zalamería es un buen camino para ascender y esto lo saben bien muchos profesores. Aunque los hay aquellos belicosos, que gustan de la lucha de ideas, lucha que acaso sea lo poco que queda de una verdadera contienda física ya poco practicada en un mundo que solo inhibe tus instintos, dentro de un contrato que te quita lo agresivo.

Sueño con una escuela en donde todos los profesores y alumnos están reunidos en el auditorio al mismo estilo medieval, los más sabios al centro de todos esperando las críticas de unas jóvenes promesas. Sueño con una escuela sanmarquina en la filosofía internacional, una forma de pensar propia y original que singularice a los peruanos, luchando con los filósofos alemanes o ingleses de igual a igual por reivindicar una idea más allá del negar sus ideas o aceptarlas pasivamente. Sueño estar jugando fulbito entre filósofos, yendo a cazar faldas, emborrachándome con ellos. Sueño estar con toda la escuela en un paseo campal, hacer deporte y discutir. Hablar y hablar, para después hacer.

Deberíamos unirnos y demostrar que en realidad todo el mundo nos necesita, debemos ser poderosos en el cuerpo para poder actuar y no estar arrinconados. Pues no podemos ser filósofos si antes no somos hombres.

Tenemos que descender del cielo en que vivimos y demostrar en la cancha cuánto pensamos y qué tan bien vivimos.

sábado, 31 de enero de 2009

LA FILOSOFÍA EN SAN MARCOS (2004-2008)


I. La falta de competencia



La filosofía es para los ancianos, digo esto porque la mente necesita desligarse de las sensaciones y de los instintos para pensar con pureza. Al joven por uno y otro lado le acecha los placeres carnales, su mente anda entre la carne y el espíritu.

Sin embargo, en estos últimos siglos hemos vivido a la champa, el débil vive como fuerte, los esclavos mandan, la mujer quiere ser hombre, etc., esta queja es la misma que lanza Guamán Poma en su carta al Rey, que el mundo está al revés. El mundo de las ideas, lo ideal, no se cumple en la realidad, hoy la frase “¡qué importa!” pulula hasta en los más idealistas, qué se va a hacer, así es la vida. Un joven filósofo es una contradicción, pero se da. Es un hecho que jóvenes estudien filosofía en la Universidad.

Ante ese factum hay que tomar decisiones. Por ello la pedagogía de los profesores de la escuela de filosofía debería adecuarse ante esa situación. Pero no es así. El objeto es un ser humano que está ardiendo de pasiones, ese es el obstáculo para los profesores de filosofía, porque ante una cita con una chica bonita o estudiar para un examen de Platón, es más seguro que vayan a lo primero, y es lo más normal.


***
La mayoría de profesores piensan que los estudiantes de filosofía son unos ancianos (más allá del hecho de que la filosofía sea para los ancianos, y para los jóvenes la guerra).

Si mañana hay un examen de Tomás de Aquino, por ejemplo, y justo hoy tengo una fiesta en donde voy estar con una chica que me gusta, yo como joven estudiante de la UNMSM voy a la fiesta, porque sé que ese profesor siempre aprueba. Con ello me perdí al no leer un gran texto de Tomás. Pero si yo sé que ese profesor es drástico y obliga a que estudiemos porque si no nos jala, entonces dejo toda fiesta y me pongo a estudiar.

Si, por otro lado, soy aplicado y me olvido de la fiesta, aun sabiendo que ese curso se aprueba a priori, llegado el final del curso todos tienen casi la misma nota, digamos todos tienen 16. Siento entonces una total desazón.

En aquellos dos ejemplos se manifiesta un rasgo importante de un estudiante joven: la voluntad. Lo que deberían hacer los profesores no es hacerse los ciegos ante la existencia de los instintos en el joven, sino aprovecharlos para el provecho de la escuela misma. El deseo sexual primó ante el amor a la sabiduría, en el primer caso; en el segundo, el deseo de ganar la competencia, o sea ser el mejor en el salón, se reprimió. Los dos resultados fueron en detrimento de la Escuela. El primero se vuelve un estudiante mediocre, el segundo un estudiante desencantado de lo que hace.

El problema está en que en la Escuela, la mayoría de profesores, no ponen presión, y creen que somos unos ancianos que no tenemos cuerpo y que por nuestra propia cuenta vamos a estudiar, como sí lo haría un anciano. Al joven le interesa la competencia, si se quiere unos filósofos viriles, ganadores, competidores que no le tienen miedo a nadie, se debe incentivar a la competencia.

La competencia es propiedad de la juventud, el goce que causa un triunfo arrastra a uno a realizar cosas inverosímiles. Si yo sé que si me saco la mayor nota voy a ser premiado con algo, al menos con la mención del profesor, entonces en una noche me puedo leer 400 páginas. Pero si sé que no tendré ningún goce, no llego ni a las 10 páginas.

En la Escuela de Filosofía falta incentivar a la competencia. Falta manipular la voluntad del estudiante para desarrollar su mente. Ante ello, por qué no mencionar a Fernando Muñoz, Dante Dávila, Ana María Gispert Sauch, JaimeVillanueva, David Villena, ellos obligan, ponen presión, dan miedo, así aprende un joven; un anciano no necesita ser presionado para estudiar. No hay concursos, publicaciones, premios, nada que incentive la competencia.

jueves, 8 de enero de 2009

¿Por qué filósofo y no ingeniero?

I



Que un joven con muchas necesidades económicas, perteneciente a un país pobre que está en pleno auge industrial, se proponga estudiar filosofía es cosa muy difícil de explicar. No es coherente que un pobre estudie filosofía. Sin embargo, daré los motivos precisos para que se entienda con qué coherencia se dio este proceso que empezó allá por la década del 90 y termina con estos ensayos de iniciación.

Los motivos que empujaron el proceso y que me llevó hasta la Universidad Nacional Mayor de San Marcos fueron dos. Primero, en este mundo, Perú a los inicios del siglo XXI, la idea de estudio es muy valorada, tal es así que los mejores hombres, según nuestros padres, son los que estudian. El segundo motivo es de carácter psicológico, la terrible tendencia, que en parte nací con ella y en parte me la inculcaron, de querer ser siempre el mejor, ser el mejor jugando fulbito, ser el mejor conquistando chicas, ser el mejor estudiando, etc. Mi búsqueda de ser el mejor en diversos aspectos también cayó en la finalidad que tenía como hombre, también debía ser el hombre más excelso. Y la imagen de hombre perfecto que tenía en mi cabeza era la de un hombre muy inteligente, idea que con el tiempo fue decayendo, pues el “progreso” moderno que estaba viviendo el Perú mostraba que era necesario estudiar, sino uno se perdía; mi padre creía que siendo médico o ingeniero iba a ser un gran hombre, pues no iba a tener necesidades de dinero, esta es la idea clave: estudia para que tengas dinero, para que tengas trabajo. Yo crecí con esa idea.

Entonces busqué ser un gran estudioso, cumpliendo con coherencia lo que planteaba la época. Me adiestré resolviendo problemas matemáticos y leyendo mucho, pues haciendo eso creía estar preparándome para ser un gran hombre. Pero lo curioso es que mi afán por buscar estudiar lo más difícil me llevó por caminos inesperados. Iba a ser ingeniero, porque en el colegio o en la calle se creía que el estudio más difícil era el estudio de la matemática, requisito indispensable para estudiar ingeniería, la lectura lo hacía por un placer aparte. Fuerte sorpresa me llevé cuando me enteré que los estudios de ingeniería, llámese electrónica, civil, industrial, se basaban todas en las ciencias puras como la matemática, la física, la química. Llegué a concluir que los físicos, por ejemplo, eran más inteligentes que los ingenieros civiles, pues los temas tratados en la física eran más profundos que de la ingeniería civil, ya que estos se reducían a aquellos, y no habría ingeniería civil sin físicos. También con los médicos pensé lo mismo, pues la técnica médica consiste en verificar qué enfermedad tiene una persona a partir de ciertos síntomas, para luego tomar ciertas medidas preestablecidas; sin embargo, los médicos, para sanar a un paciente, deben tener conocimientos obtenidos por otros y no por médicos, por ejemplo deberían utilizar los conocimientos del biólogo, del fisiólogo o del químico, de tal manera que el descubrimiento de un virus por parte de un biólogo era una labor más loable que el recetar ciertas pastillas para eliminar tal virus. Con estas conclusiones llegué a darme cuenta que estudiar ingeniería o medicina no era estudiar el conocimiento más alto que se puede lograr, tal como parecía por el status de estos personajes. Y sin embargo yo quería obtener los conocimientos más altos.

Por otra parte, a la par que resolvía problemas matemáticos, también leí mucho, especialmente literatura, pues con el correr del tiempo pensé que como los médicos o ingenieros no eran los más inteligentes, entonces deberían ser ellos, los literatos, los poseedores de tal sabiduría buscada. Fue con esta idea que empecé a crear mis primeras obras, entre poesía y cuento. Ya, inclusive, los matemáticos o físicos había caído ante los literatos, porque el conocimiento de los primeros eran muy parciales, muy diferente al de los literatos que sabían y contaban muchas cosas importantísimas para el hombre. Me gustaba mucho las obras de escritores de habla hispana como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Julio Ramón Ribeyro, Alfredo Bryce Echenique, entre otros muy conocidos; poco a poco fui leyendo obras ya no tan populares, más rebuscadas. No me gustaba mucho las obras de escritores de otras lenguas, tal vez por la traducción, pero ya entonces veía que estaba labor era admirable, conocía a través de estos libros pensamientos indispensables para un hombre, y más todavía para un adolescente turbado como yo, conversaba con personajes más vivos que yo, y no eran muy tontos como normalmente se cree que son los escritores, y se cree eso porque uno, al no poder captar la lectura, se aburre y se justifica ello pensando que la lectura es algo tonto y de por sí también los escritores.

Lo que llamaba “mi tendencia a ser siempre el mejor” lo manifestaba en el “profundizar”. Cada vez que podía me introducía en una lectura nueva, conocía nuevos países con solo imaginármelo, nuevas costumbres, nuevas formas de ver la vida, fue así como este conocimiento dada en imágenes mentales me permitían ya un poco criticar las ideas que traía de mi cultura. Pero la novedad más grande que encontré en estos libros de literatura fue algo así como un oscuro secreto de la humanidad, algo que se mantenía oculto para el mundo vulgar, pues esto no estaba dado para el entendimiento de una persona común, fue así que tuve la imagen de un personaje oculto para las personas: el filósofo. Hasta entonces no sabía qué era eso, no sabía qué hacían, y es así que recordando esto entiendo las caras extrañas que ponían las personas cuando se enteraban de que estudiaba filosofía. Fue en los libros de Henry Miller donde conocí por primera vez la grandeza de los filósofos, y el primero que conocí fue Frederich Nietzsche. Henry Miller era un entusiasta de las ideas de este filósofo y lo presentaba como su maestro. Su criterio de actuar eran los criterios de Nietzsche… fue tan solo esto lo que tumbó la sabiduría de los literatos… ellos también se reducían a un saber más profundo y más difícil, apelaban a la filosofía. También, por aquella época, me caía en la mano libros en que los matemáticos y los físicos también apelaban a la filosofía. ¿No era, entonces, la filosofía, este gran saber que andaba buscando? ¿No caí coherentemente en la filosofía siguiendo las ideas de la época en que me decían que estudie mucho y a profundidad y siguiendo las ideas de mi padre en que me decía que sea el mejor?

Sin embargo, terminando de estudiar filosofía, supuestamente el saber más alto, no he recibido por parte del mundo en el que vivo, y el que me empujó a esto, la corona de laureles por haber ganado esta primera competencia.

II

Luego entendí que la idea de estudio valorada por la época no era el estudio más alto, sino un simple saber técnico que te permite tener un trabajo.